Cuando llegamos a nuestro destino, comencé a armar nuestras sillas de exterior.
Normalmente lo hago yo mismo ya que son demasiado complicadas para mi hijo de 11 años.
Molesto por los postes, de repente escuché un sonido de "clic". Cuando miré hacia arriba, el hijo de 8 años de Laurens ya lo había montado, sin tardar más de 20 segundos.
Pero aún así, sabía que armar nuestras sillas de exterior valdría la pena.
Digo, si sus sillas eran tan pequeñas y fáciles de montar, ¿seguramente serían incómodas?
Pero después de 15 minutos luchando con mis postes, estaba más exhausto que en toda la caminata.
Y esa es la parte fácil comparado con volver a meterlo en su bolsa...
< p>Mientras tanto, ellos estaban disfrutando sus bebidas,
luciendo completamente recuperados de nuestra caminata. p >< p >& nbsp; p >< p >Así que le pregunté a Lauren si podía pedir prestada una de sus sillas para probarla y no fue lo que esperaba... p >